
martes, agosto 15, 2006
lunes, agosto 07, 2006
viernes, julio 14, 2006
miércoles, julio 12, 2006
CAPRICHOS
lunes, julio 03, 2006
SE BUSCA
viernes, junio 09, 2006
Just a perfect daydrink Sangria in the park
And then later
when it gets dark, we go home
Just a perfect day
feed animals in the zoo
Then later
a movie, too, and then homeOh, it's such a perfect day
I'm glad I spend it with you
Oh, such a perfect day
You just keep me hanging on
You just keep me hanging on
Weekenders on our own
it's such fun
Just a perfect day
you made me forget myself
I thought I was
someone else, someone good
Oh, it's such a perfect day
I'm glad I spent it with you
Oh, such a perfect day
You just keep me hanging on
You just keep me hanging on
You're going to reap just what you sow
domingo, junio 04, 2006
JUGANDO

Un día quise jugar a hacerlo bien. Todo salió mal. Jugué a hacer lo que hacen los mayores. Salió bien. Me sentí mal. Pero no podía parar. Al fin y al cabo sólo es un juego. Como todo. Como nada. Todo pierde la gracia si jugamos sólo unos pocos. Otros se lo toman en serio. Algunos se lo toman siempre mal, pase lo que pase. Es un estilo de vida. Pero no el mío. Parece ser que también el mío. Al fin y al cabo es sólo un juego en el que para participar hay que acatar las reglas. ¿Y quién hizo las reglas? Yo las cambié. Y todo salió mal. Otra vez. Otra vez. No pienso firmar esas normas que no son las mías. Pienso luchar con(tra) el mundo. Pero hace tiempo que luchar dejó de tener sentido. ¿Qué importa, si nada lo tiene? Importa, porque estoy aquí. Importa porque de repente parece que todo importa. De pronto una broza es un mundo y un mundo es algo tan pequeño. Y yo qué sé, si sólo pasaba por aquí. No sé por qué decidí quedarme. Tal vez porque no hay nada más allá. Igual que aquí. Es mejor soñar con que lejos hay algo bueno que un día conoceré. Al fin y al cabo me quejo pero no quiero más. Quiero menos. Lo quiero todo. Y todo me da igual, así que me da igual querer o no querer. Lo tengo claro: no tengo ni idea.
sábado, mayo 27, 2006
domingo, mayo 14, 2006

Él acababa de subir. Ella se bajaba en la próxima. Llevaban demasiado tiempo encontrándose fugazmente en estaciones y trenes con rumbos distintos.
Él quería bajarse con ella. O que ella no se bajara. Pero pronto cogería el mismo tren de regreso, podía esperar.
Ella quería que él se bajase. O ir con él hasta la última parada. Pero sabía que aquel tren no llevaba a ninguna parte. Y él regresaría.
Lo que no quiso decir en voz alta (por miedo a que se hiciera realidad) es que cuando él cogiera el tren volverían a cruzarse. Otra vez viajando en sentido contrario.
Le dijo adiós desde al andén con una sonrisa. Se sentía tan cansada que no pudo dejar de sonreír hasta mucho después de haber dejado de llorar.
miércoles, mayo 10, 2006
jueves, abril 13, 2006
Triste
miércoles, abril 05, 2006
LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE
-Si un cordero se come los arbustos, se comerá también las flores ¿no?
-Un cordero se come todo lo que encuentra.
-¿Y también las flores que tienen espinas?
-Sí; también las flores que tienen espinas.
-Entonces, ¿para qué le sirven las espinas?
Confieso que no lo sabía. Estaba yo muy ocupado tratando de destornillar un perno demasiado apretado del motor; la avería comenzaba a parecerme cosa grave y la circunstancia de que se estuviera agotando mi provisión de agua, me hacía temer lo peor.
-¿Para qué sirven las espinas?El principito no permitía nunca que se dejara sin respuesta una pregunta formulada por él. Irritado por la resistencia que me oponía el perno, le respondí lo primero que se me ocurrió:
-Las espinas no sirven para nada; son pura maldad de las flores.
-¡ Oh !
Y después de un silencio, me dijo con una especie de rencor:
-¡No te creo! Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden. Se creen terribles con sus espinas…
No le respondí nada; en aquel momento me estaba diciendo a mí mismo: "Si este perno me resiste un poco más, lo haré saltar de un martillazo". El principito me interrumpió de nuevo mis pensamientos:
-¿Tú crees que las flores…?
-¡No, no creo nada! Te he respondido cualquier cosa para que te calles. Tengo que ocuparme de cosas serias.
Me miró estupefacto.
-¡De cosas serias!
Me miraba con mi martillo en la mano, los dedos llenos de grasa e inclinado sobre algo que le parecía muy feo.
-¡Hablas como las personas mayores!
Me avergonzó un poco. Pero él, implacable, añadió:
-¡Lo confundes todo…todo lo mezclas…!
Estaba verdaderamente irritado; sacudía la cabeza, agitando al viento sus cabellos dorados.
-Conozco un planeta donde vive un señor muy colorado, que nunca ha olido una flor, ni ha mirado una estrella y que jamás ha querido a nadie. En toda su vida no ha hecho más que sumas. Y todo el día se lo pasa repitiendo como tú: "¡Yo soy un hombre serio, yo soy un hombre serio!"… Al parecer esto le llena de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!
-¿Un qué?
-Un hongo.
El principito estaba pálido de cólera.
-Hace millones de años que las flores tiene espinas y hace también millones de años que los corderos, a pesar de las espinas, se comen las flores. ¿Es que no es cosa seria averiguar por qué las flores pierden el tiempo fabricando unas espinas que no les sirven para nada? ¿Es que no es importante la guerra de los corderos y las flores? ¿No es esto más serio e importante que las sumas de un señor gordo y colorado? Y si yo sé de una flor única en el mundo y que no existe en ninguna parte más que en mi planeta; si yo sé que un buen día un corderillo puede aniquilarla sin darse cuenta de ello, ¿es que esto no es importante?
El principito enrojeció y después continuó:
-Si alguien ama a una flor de la que sólo existe un ejemplar en millones y millones de estrellas, basta que las mire para ser dichoso. Puede decir satisfecho: "Mi flor está allí, en alguna parte…" ¡Pero si el cordero se la come, para él es como si de pronto todas las estrellas se apagaran! ¡Y esto no es importante!
No pudo decir más y estalló bruscamente en sollozos.La noche había caído. Yo había soltado las herramientas y ya no importaban nada el martillo, el perno, la sed y la muerte. ¡Había en una estrella, en un planeta, el mío, la Tierra, un principito a quien consolar! Lo tomé en mis brazos y lo mecí diciéndole: "la flor que tú quieres no corre peligro… te dibujaré un bozal para tu cordero y una armadura para la flor…te…". No sabía qué decirle, cómo consolarle y hacer que tuviera nuevamente confianza en mí; me sentía torpe. ¡Es tan misterioso el país de las lágrimas!.
martes, marzo 28, 2006
miércoles, marzo 22, 2006
Se nos muere el Genio
No se parece a nada de lo que ya he leído, pero lleva su huella. Es él. Diferente. Sorprendente. Único. Creo que me estoy enamorando. Creo que llevo mucho tiempo enamorada. A veces pienso que alguien capaz de escribir así, de transmitir así, de atrapar así, debe de ser una persona bastante corriente en su vida real. Nadie es perfecto. O eso nos dicen a los imperfectos para consolarnos.
Por mucho que digan, me da igual que al Coronel nadie le escriba. Sus miserias no despertaron en mí la menor compasión. Sin embargo me he emocionado con este dictador. Con un tirano que hace y deshace a su voluntad. Con un déspota que juega a ser Dios y maneja tiempo, espacio y todo lo contenido entre éstos a su antojo. Y eso sólo él puede conseguirlo. Sólo él es capaz de crear un ser despreciable y egoísta y hacer que llegue a importarme. (En realidad Henry Miller también, pero ese es otro asunto). Sólo escrito por él me parece bonito el acoso de un viejo verde a una niña de uniforme y trenza. Sólo él puede hacerme sentir lástima por un violador compulsivo. Y es que al final los malos no son tan malos si él los abre en canal para ti.
La sola idea de ese anciano despojado de su poder que él creía absoluto, viendo cómo se llevan cuadrado a cuadrado su mar, su única ilusión, su razón para todo, me hizo llorar como una idiota. El cariño inexplicable del pueblo. El hombre que todo lo puede sometido a todo cuanto le rodea. Los milagros, las traiciones, el realismo mágico...Todo.
Le quiero. O quiero ser él. O quiero que no se muera, al menos no antes que yo. Quiero que escriba, y escriba, y escriba.
Nos quedan tan pocos genios...
jueves, marzo 09, 2006
sábado, febrero 18, 2006
Mystic River, Mystic Genito y Mystic Chupito
sábado, febrero 11, 2006

La casa se hace pequeña. Al principio pensé que lo estaba imaginando. Pero no. Apenas queda un rincón habitable, y pronto acabará por desaparecer conmigo dentro. No quiero desaparecer. Saldré a buscarte. Llueve. Tal vez fue el agua lo que hizo menguar mi casa. Recorro calles siguiendo tu rastro. Podrías estar en cualquier parte. Yo también me hago pequeña. Poco a poco la ciudad se convierte en un amasijo de calles por las que avanzo sin hallarte. Si no deja de llover voy a desaparecer por completo. Ojalá te encontrase. No puedo parar hasta que te encuentre. Tampoco tendría donde ir. Supongo que desapareceré. Al fin y al cabo, nadie sacó al minotauro de su laberinto. Y a estas alturas soy mucho más pequeña que el minotauro. Creo que tardé seis años en cruzar la última calle. Antes lo hacía en seis minutos. Debo de ser diminuta. No quería desaparecer. Y sin embargo…
jueves, febrero 02, 2006
Buscando el Karma

Mañana voy a ir al mercado, y a comprar plantitas para reforzar mi karma. Ni siquiera sé si sirven para eso, pero a mí me ponen contenta. Y me voy con Ele que también necesita reforzarlo (si es que Karma significa algo parecido a suerte y/o autoestima). Mi cactus Pequeño Karma (estúpido nombre inventado en exámenes, qué le vamos a hacer) va a tener nuevos amiguitos ¡bieeen!














